El One Veszprém sigue con su gafe particular y esta temporada tampoco conseguirá romper la maldición de la Champions League, pese a haber disputado cuatro finales y contar también con una tercera plaza y tres cuartas posiciones. Esta vez, el equipo que dirige Xavi Pascual se quedó a las puertas de participar por octava ocasión en la gran fiesta del balonmano europeo.
Pese a la dolorosa eliminación, el conjunto magiar debe estar orgulloso del trabajo del equipo y, de hecho, esa es la sensación que tenía el técnico catalán pese a la tristeza por haberse quedado tan cerca. Y eso que, sobre el papel, era un duelo desequilibrado.
El Füchse Berlin había reinado en el Grupo A con 22 puntos y el Veszprém tan solo había sumado 14, con siete derrotas. De hecho, habían surgido rumores que cuestionaban la continuidad de un Pasqui, pero la imagen de su equipo ha sido excelente, con dos remontadas que finalmente se quedaron sin premio. Sus equipos no se rinden nunca y siempre lo dan todo.
Con mucho ruido en torno a un equipo que recibirá en julio al astro azulgrana Emil Nielsen para la portería, los húngaros ya habían estado contra las cuerdas en el partido de ida, cuando caían por 21-26 en el 41'. Sin embargo, el exazulgrana Yanis Lenne y el croata Ivan Martinovic ejercieron de revulsivos junto a una mejoría defensiva para imponerse por 35-34.
Era una renta exigua ante la constelación de figuras de los de Nicolej Krickau, con el danés Mathias Gidsel demostrando cada día por qué es el mejor jugador del planeta. Ademas, el meta serbio Dejan Milosavljev (quizá el segundo mejor del mundo tras Nielsen), el exazulgrana Lasse Andersson y un emblema del Barça, el extremo izquierdo Aitor Ariño.
En la sala Max Schmelling (en honor de uno de los grandes mitos del boxeo alemán), el Füchse Berlin salió lanzado y ya mandaba por 8-3 al paso por el 10' con tres goles de Gidsel. El galo Descat y Martinovic despertaron al Veszprém, pero un excelente Tim Freihöfer volvió a encender las alarmas cuando estableció el 15-9 a 6:43 del descanso.
Con 17-11, el equipo que dirige 'Pasqui' encontró el camino y cerró el primer tiempo con un parcial de 0-4 que cerró Martinovic con dos goles para llevar el marcador a un ilusionante 17-15. Incluso Ahmed Hesham llegó a empatar (20-20, min. 38:04), pero los locales no vacilaron y dos tantos seguidos de Gidsel impulsaron a los berlineses (28-26, min. 50:17).
Los últimos minutos fueron dramáticos. Hesham empató la eliminatoria con un golazo en penetración a 40 segundos del final, Gidsel no pudo marcar y el egipcio no transformó una falta con el tiempo cumplido. Tras el 31-30, los germanos reinaron en los penaltis, gracias al paradón de Milosavljev ante un desaparecido Remili y al 'siete metros' que envió Descat al larguero. Una pena, porque el Veszprém lo tuvo muy cerca.