Que dos compañeros de equipo tengan una discusión entra dentro de lo normal. Que lleguen a las manos ya es más preocupante. Que uno de ellos envíe al hospital al otro, fruto de una agresión, ya entra dentro del terreno de lo seriamente disciplinario. Es un asunto que roza lo delictivo, y que en el terreno puramente deportivo, habla de un vestuario absolutamente destrozado. Ocurre en el Real Madrid: Valverde y Tchouaméni volvieron a llegar a las manos, y según 'Marca', el uruguayo tuvo que ser atendido en el hospital.
Es probablemente el incidente más grave sucedido en el vestuario del Real Madrid desde que Florentino Pérez es presidente. Nunca antes el club blanco había tenido un vestuario tan dividido, enfrentado y agrietado. Ni siquiera en la época de los galácticos, que por cierto acabó con la dimisión de Florentino Pérez en 2006. El vestuario se le había ido de las manos, vino a decir Florentino, que por entonces aún era un presidente con energía y ambición. "He maleducado a los futbolistas", dijo.
Ahora, con 20 años más de desgaste, la situación pinta mucho peor para el presidente. Si aquel vestuario se le había ido de las manos, ¿qué ocurre con este, en el que los jugadores se pelean día sí y día también? Si los galácticos estaban maleducados por el presidente, ¿qué ocurre con los futbolistas de este Madrid? La respuesta da escalofríos.
Lo sucedido entre Valverde y Tchouaméni es solo la punta del iceberg: los cimientos del club se diluyen de mala manera. Ni el equipo sostiene a la entidad, ni viceversa. Las filtraciones se suceden (hecho inédito, porque el Real Madrid siempre ha sido un club especialmente bunkerizado), los jugadores hacen la guerra por su cuenta, el entrenador intenta ofrecer una imagen de tranquilidad que ya nadie compra y del presidente apenas hay noticias.
¿Dónde está el Florentino plenipotenciario y autoritario que imponía tanto respeto en el Madrid? Parece que el presidente ya haya dimitido, mientras la nave sigue a la deriva. No se sabe nada del resto de directivos, ni de la figura de José Ángel Sánchez. De Arbeloa, por si había dudas, la única certeza que existe es que el vestuario se le ha ido completamente de las manos. No era el entrenador ideal para sustituir a Xabi Alonso.
Y la imagen del Real Madrid a nivel internacional está por los suelos.
Cada vez parece más evidente que la situación del Madrid solo admite dos soluciones: o Florentino da un paso al costado o se agarra al cargo y pone la sobre la mesa su gran órdago, un tal José Mourinho. El caldo de cultivo que rodea al club es el idóneo para que un entrenador como Mourinho desembarque en Valdebebas y agite el árbol. Los resultados pueden ser satisfactorios, o aún más catastróficos que ahora, pero pase lo que pase, al menos alguien tomará las decisiones en un club que ahora mismo es un barco a la deriva.